La expresión «territorios por paz» está vinculada a la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU. El Consejo la aprobó después de la guerra de 1967. El texto relacionó la retirada israelí con el fin de la guerra. También afirmó el derecho de cada Estado a vivir dentro de fronteras seguras y reconocidas.
Los acuerdos agrupados bajo esta expresión no son todos iguales. Algunos son tratados entre Estados. Otros separan ejércitos, establecen un autogobierno temporal o documentan una retirada unilateral. Cada modalidad crea obligaciones y riesgos distintos.
Cada acuerdo debe evaluarse según los términos que realmente estableció.
1. Tratados entre Estados
Egipto y Jordania ofrecen los casos más claros de paz mediante tratados. Los Acuerdos de Camp David condujeron al Tratado de Paz entre Egipto e Israel de 1979. Israel se retiró de todo el Sinaí. A cambio, Egipto ofreció paz, reconocimiento y normas de seguridad. Un sistema de supervisión ayudó a hacer cumplir los términos. La Oficina del Historiador del Departamento de Estado considera Camp David el avance que hizo posible este primer tratado entre Israel y un Estado árabe.
El Tratado de Paz entre Israel y Jordania de 1994 implicó menos territorio. Aun así, tuvo una fuerza jurídica importante. Fijó la frontera, reguló zonas de uso especial y estableció normas sobre el agua. También puso fin al estado de guerra. El Proyecto Avalon de Yale ofrece el tratado y sus anexos.
Ambos tratados siguen vigentes. Acuerdos anteriores conocidos como Sinaí I y Sinaí II ayudaron a llevar a Egipto e Israel de la guerra a la paz.
2. Separación militar sin paz
El Acuerdo de Separación de Fuerzas entre Israel y Siria de 1974 no produjo reconocimiento ni relaciones normales. Trazó una línea entre los ejércitos y creó una zona de amortiguación. La Resolución 350 del Consejo de Seguridad también creó la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación. El sistema redujo los combates directos en un frente marcado por las guerras de 1948, 1967 y 1973.
El resultado fue una calma prolongada, no la paz. Esta descripción reconoce el efecto militar del acuerdo sin atribuirle un resultado diplomático que nunca alcanzó.
3. Autogobierno palestino provisional
Los acuerdos de Oslo crearon una forma distinta de compromiso. Israel reconoció a la OLP. Se retiró de zonas determinadas y transfirió algunas responsabilidades a organismos palestinos. La Declaración de Principios de 1993, el Acuerdo Gaza-Jericó de 1994 y el Acuerdo Interino de 1995 fueron medidas temporales. Se esperaba que negociaciones posteriores resolvieran las condiciones definitivas.
Esas negociaciones no produjeron un acuerdo definitivo ni una paz duradera. La Oficina del Historiador señala que el proceso se estancó. La violencia aumentó hacia el final de los años de Clinton. Hubo transferencias de tierras y de poder. Sin embargo, un gobierno débil, los grupos armados rivales y la pérdida de confianza hicieron fracasar el proceso.
4. Retirada unilateral
La retirada de Gaza de 2005 fue unilateral. Israel retiró todos los asentamientos y bases militares permanentes del interior de Gaza. No hubo un acuerdo de paz firmado, obligaciones palestinas equivalentes ni un plan de seguridad duradero.
El intercambio entre Bush y Sharon del 14 de abril de 2004 describió una medida unilateral. Su propósito era cambiar el contexto político y de seguridad. Los informes del Servicio de Investigación del Congreso sobre Hamás documentan lo que ocurrió después. Hamás ganó las elecciones palestinas de 2006, tomó Gaza en 2007 y libró repetidas guerras con Israel.
Qué se puede concluir
Israel ha intercambiado territorio por paz formal, de manera más clara con Egipto. También aceptó acuerdos territoriales con Jordania, Siria y la OLP. En Gaza, se retiró por cuenta propia. Estos antecedentes refutan la afirmación de que Israel nunca ha cedido territorio ni control.
El mismo registro no demuestra que todos los acuerdos produzcan paz. Los resultados fueron más sólidos cuando los Estados pudieron firmar y hacer cumplir obligaciones recíprocas. Los casos palestinos tuvieron un gobierno dividido, grupos armados rivales, cuestiones de soberanía sin resolver o ningún interlocutor con quien firmar un acuerdo.
Estos casos no permiten saber si un futuro Estado palestino tendrá éxito. Tampoco determinan un plan de seguridad futuro. Sí muestran lo que los lectores deben comparar: los términos, el poder de cada firmante y los medios para hacer cumplir el acuerdo.